Jornadas
Jornada Nacional de la Juventud
La JNJ se celebra desde el 2007, pero tiene su génesis en 2003, cuando el Concilio Plenario de Venezuela aprobó el documento «Jesucristo, buena noticia para los jóvenes». En dicho documento se fija como norma conciliar en el numeral 112, celebrar esta jornada el domingo posterior al 12 de febrero. «Este concilio fija el domingo posterior al 12 de febrero para la celebración de la Jornada de la Juventud en Venezuela, y dispone que en ese día se haga una colecta nacional con la finalidad
Memoria Histórica
La tarde del lunes 31 de Julio de 2003, los 35 Obispos presentes en la Asamblea de la IV Sesión del Concilio Plenario de Venezuela (CPV), de acuerdo a lo prescrito por el derecho Canónico (Cannon 443) y los estatutos de la fase celebrativa de la CPV (artículo 4) procedieron, con las votaciones deliberativas, a la aprobación de los documentos en discusión, entre ellos, “Jesucristo: Buena Noticia para los Jóvenes”, el cual fue aprobado con el 97,4% de los votos.
Dicho documento fija, como norma pastoral, en el numeral 112, al domingo posterior al 12 de febrero para la celebración de la Jornada de la Juventud en Venezuela y dispone que en ese día se haga una colecta nacional con la finalidad de obtener recursos para el desarrollo de la Pastoral Juvenil; la Conferencia Episcopal Venezolana reglamentará la aplicación de esta norma conciliar.
La normativa emanada de la CEV invita a colaborar con el sostenimiento de la obra evangelizadora de la Pastoral Juvenil, enviando un 30 % a la Instancia Nacional y destinando el 70 % a los Secretariados Diocesanos.
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La JMJ es un encuentro internacional de jóvenes con el Papa que combina peregrinación, celebración y evangelización. Invita a construir una sociedad más justa y solidaria, manteniendo sus puertas abiertas a cualquier persona, independientemente de su cercanía con la Iglesia.
A nivel diocesano se celebra anualmente; desde 2021, por disposición del Papa Francisco, se realiza en la Solemnidad de Cristo Rey del Universo en lugar del Domingo de Ramos. Cada dos, tres o cuatro años se organiza una edición internacional multitudinaria en una sede elegida por el Papa.
Inició en Roma en 1986 y se considera un espacio de dinamismo vocacional (hacia el matrimonio o la vida consagrada) y de renovación para la Iglesia.
Promueve el encuentro personal con Jesucristo, ofrece una experiencia de Iglesia universal y busca fomentar la paz, la fraternidad y la unidad entre las naciones.
Memoria histórica:
Según la opinión de muchas personas, las JMJ son la invención más bella del Papa Juan Pablo II. Sin embargo, él mismo afirmaba que: “Son los jóvenes los que inventaron las JMJ”. Pero vamos a ver cómo empezó esta maravillosa aventura. En 1983-1984 se celebró el Año Santo de la Redención: 1950 años de la Pasión de Jesús. Entre las diversas actividades del año jubilar, Juan Pablo II quiso realizar un encuentro de jóvenes el Domingo de Ramos. El comité organizador esperaba a unos 60.000 participantes. Acudieron 250.000. En 1985 las Naciones Unidas proclamaron el Año Internacional de la Juventud. El Papa, con el deseo de expresar la atención de la Iglesia para con las nuevas generaciones, convocó de nuevo a los jóvenes en Roma el Domingo de Ramos. Una vez más, obtuvo una respuesta muy generosa: 300.000 jóvenes invadieron las iglesias de la ciudad durante los diversos momentos de oración y catequesis, seguidamente se reunieron en la plaza de San Pedro para participar en la celebración con el Santo Padre.
Después de estos dos encuentros, muchos se preguntaban: ¿por qué esta respuesta tan generosa? ¿qué es lo que buscan los jóvenes?, ¿qué es lo que quieren? Juan Pablo II ya sabía la respuesta: los jóvenes necesitaban encontrarse juntos, compartir sus experiencias, escuchar una palabra de fe, mirar hacia el futuro juntos, renovar y confirmar su propio compromiso. Y así, a finales de 1985, se anunció la institución de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que se celebrarían todos los años en las diócesis. El Papa también estableció una fecha para su celebración: el Domingo de Ramos. ¿Por qué? «Una respuesta así la dais todos vosotros, que desde hace años peregrináis a Roma precisamente para celebrar este día […]. Con este hecho, ¿acaso no queráis hacer ver vosotros mismos que buscáis a Cristo en el centro de su misterio? Lo buscáis en la plenitud de esa verdad que es El mismo en la historia del hombre», explicó a los jóvenes el mismo Juan Pablo II (Homilía, 27 marzo 1988, Misa del Domingo de Ramos, III Jornada Mundial de la Juventud).
Muy pronto se sumó a la celebración diocesana un gran encuentro mundial, que inicialmente se realizó cada dos años. Después de la primera JMJ, celebrada en las diócesis en 1986, se desarrolló la primera edición internacional importante, que tuvo lugar en 1987 en Buenos Aires, Argentina, constituyendo en sí un fuerte signo para un país que acababa salir de la dictadura.
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